Qué es la Autocompasión

Según la Dra. Kristin Neff: “Tener compasión por uno mismo no es realmente diferente de tener compasión por los demás. Piensa en cómo sentimos la experiencia de la compasión. Primero, para tener compasión por los demás, debes notar que están sufriendo. Si ignoras a una persona sin hogar en la calle, no puedes sentir compasión por lo dura que debe ser su experiencia. En segundo lugar, la compasión implica sentirse conmovido por el sufrimiento de los demás para que su corazón responda a su dolor (la palabra compasión significa literalmente "sufrir con"). Cuando esto ocurre, se siente calidez, cariño y el deseo de ayudar a la persona que sufre de alguna manera. Tener compasión también significa que ofrecemos comprensión y amabilidad a los demás cuando fallan o cometen errores, en lugar de juzgarlos con dureza. Finalmente, cuando sientes compasión por los demás (en lugar de simplemente pena), significa que te das cuenta de que el sufrimiento, el fracaso y la imperfección son parte de la experiencia humana compartida. Ahí, por fortuna, vamos."

La autocompasión implica actuar de la misma manera hacia ti mismo cuando estás pasando por un momento difícil, fallas o notas algo que no te gusta de ti. En lugar de simplemente ignorar tu dolor con una mentalidad de "cara de póker”, te paras a decirte "esto es realmente difícil en este momento", ¿cómo puedo aportarme confort y cuidarme en este momento?

En lugar de juzgarte y criticarte sin piedad por tus deficiencias o defectos, la autocompasión significa que eres amable y comprensivo cuando te enfrentas a fallos personales. Después de todo, ¿quién dijo que debías ser perfecto?

Puedes intentar cambiar aquello que te permita estar más saludable y feliz, pero esto lo haces porque te preocupas por ti mismo, no porque no valgas la pena o no puedas ser aceptado tal y como eres. Quizás lo más importante al tener compasión por uno mismo es que honras y aceptas tu condición humana. Las cosas no siempre van a ir de la manera que deseas. Encontrarás frustraciones, se producirán pérdidas, cometerás errores, tropezarás con tus limitaciones, no alcanzarás tus ideales. Esta es la condición humana, una realidad compartida por todos nosotros. Cuanto más abras tu corazón a esta realidad, en lugar de luchar constantemente contra ella, más podrás sentir compasión por ti mismo y por todos tus semejantes en la experiencia de la vida ".


En nuestra cultura no se nos han enseñado formas eficaces de abordar nuestros estados y situaciones de sufrimiento. La tendencia general es a rechazar esos estados, negarlos o reprimirlos con herramientas que produzcan una “analgesia” inmediata. En el otro extremo, están los que se revuelcan en la situación que les produce el sufrimiento, quedándose enganchados en el rol de la “víctima” o retraumatizándose continuamente. A la luz de la investigación sobre la autocompasión, ninguna de esas aparentes soluciones produce resultados positivos, ni resuelve cómo abordar el dolor y el sufrimiento de una forma sana. El entrenamiento en autocompasión propone un abordaje revolucionario de nuestro inevitable encuentro con el sufrimiento en una doble vertiente:

  1. Cuidarse y tratarse de la manera más delicada posible, justamente porque sufrimos y porque el sufrimiento forma parte de la experiencia vital humana que todos compartimos.

  2. Acoger con amor el dolor y todas las emociones que se desprenden de las situaciones vitales de sufrimiento, independientemente de si tienen una causa externa objetiva, o interna y subjetiva.

Ser tu mejor Amigo

La Autocompasión puede ser aprendida por cualquier persona, incluso aquellos que no recibieron suficiente afecto en la infancia o que se sienten incómodos cuando son bondadosos consigo mismos. Es una actitud valiente que nos protege de ser dañados, incluyendo el daño que involuntariamente nos infligimos a nosotros mismos a través de la autocrítica, el aislamiento o el ensimismamiento obsesivo. La compasión hacia uno mismo proporciona fuerza emocional y resiliencia, permitiéndonos reconocer nuestros defectos, motivándonos a nosotros mismos con amabilidad, perdonándonos a nosotros mismos cuando sea necesario, ayudándonos a relacionarnos con los demás desde el corazón y a ser nosotros mismos de verdad.

Los tres componentes principales de la Autocompasión son la bondad o amabilidad hacia uno mismo, el sentido de humanidad compartida, y mindfulness o la conciencia equilibrada, presente y atenta.

  • La bondad hacia uno mismo nos abre el corazón al sufrimiento, de forma que nos podamos dar lo que necesitemos.

  • La humanidad compartida nos abre a los demás, por lo que sabemos que no estamos solos y que el sufrimiento forma parte de la naturaleza humana. En realidad, a través de nuestro propio sufrimiento podemos sentirnos unidos a otros en su dolor y los podemos comprender y amar.

  • Mindfulness nos abre al momento presente, de forma que podamos aceptar nuestra experiencia con mayor facilidad, sin caer ni en el rechazo ni en la identificación con el sufrimiento.

Juntos conforman un estado de gran conexión y presencia, y proporcionan una experiencia de atención cálida, en los momentos difíciles de nuestra vida.

La Autocompasión aporta fuerza emocional y capacidad de recuperación o resiliencia, lo que nos permite admitir nuestros defectos y verlos con claridad y discernimiento, perdonarnos y revivificarnos con la bondad, promover el cuidado de los demás y el nuestro propio de una forma equilibrada.